• Loida Gonzalez

CLAMANDO DESDE LEJOS LUCAS 17: 11-19 LOS DIEZ LEPROSOS


INTRODUCCIÓN: Ya había pasado el año de la popularidad y Jesús estaba en los últimos tiempos de su ministerio terrenal, bajo una fuerte oposición de parte de fariseos, saduceos y la clase religiosa dominante, los cuales le odiaban y buscaban la manera de encontrar errores en Él, para actuar en su contra. Lucas no explicó la razón para esta ruta circular, que siguió el Señor, yendo a Galilea y luego disponiéndose para ir a Jerusalén, pero una comparación de los evangelios nos ayudará a entenderla. Parece que transcurrió un tiempo entre el v. 10 y el 11. La resurrección de Lázaro, en Betania, cerca de Jerusalén, (Juan 11) parece corresponder a este marco temporal. En Juan 11: 54 se afirma que tras levantar a Lázaro de los muertos, y para evitar que las autoridades lo buscaran Cristo fue a una ciudad llamada Efraín al Norte de Jerusalén y cerca de la frontera con Samaria. Efraín, era una ciudad que pertenecía a Judea, y estaba situada a unos cuarenta y ocho kilómetros de Jerusalén. Allí Jesús estaría a salvo, pues parte del desierto de Judea la separaba de Jerusalén y estaba en los límites de Samaria. En el caso de que el Sanedrín fuera a buscarle, podría fácilmente pasar a Samaria. Después de una breve estancia en aquellos lugares entró a Samaria para cruzarla y hacer una breve visita a Galilea. Jesús siempre fue amigo de los samaritanos y al pasar por aquella provincia realizó un portentoso milagro de sanidad.

CLAMANDO DESDE LEJOS
Lucas 17: 11-13. Quiénes son los que claman? Un grupo de diez hombres leprosos, los cuales se pararon desde lejos para llamar su atención. La lepra era una enfermedad incurable. La ley estableció como se debe tratar la lepra:

• Números 5:2-3 manda a israelitas “que echen a todo leproso del campamento.” De aquí se deriva una vida rota por completo, lejos de familia, amigos, trabajos y sinagogas. Soledad, hambre y menosprecio.

• Levítico 13:45 requiere que un leproso grite “¡Inmundo! ¡Inmundo!” para avisar a los no afectados por la enfermedad que mantengan su distancia. Debían vestir de color negro, el color de la muerte a la cual estaban condenados, y descubrir su cabeza y gritar “Inmundo” si alguien se acercaba.

• Levítico 13-14 rige la inspección de aquéllos bajo sospecha de lepra, su aislamiento, y el método de declarar limpia a la persona sanada. Trata temas de ropa y hogares infectados y también de personas infectadas. Las personas no sólo pensaban de la lepra como condición médica, también pensaban que era indicación del juicio de Dios. Por ésto se mostraban menos compasivos de lo que podrían ser, porque creían que la persona había causado por sí misma el sufrimiento.

VIENDO A LOS LEPROSOS. “Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros” (v. 13). En este caso notamos que los leprosos, conocen el nombre de Jesús y se dirigen a él como Maestro, una persona de autoridad. Si han oído hablar de los milagros de Jesús, seguro que su clamor es un grito por la salvación. También al gritarles su nombre, nos dice que habían oído hablar de Él, creían en Él y apelaban a su salvación. Ellos estaban unidos en el dolor y clamaron juntos y en alta voz. JESÚS LOS VIO, SUS OJOS LLENOS DE MISERICORDIA Y SU AMOR INFINITO DIERON LA ORDEN: Id, mostraos a los sacerdotes”. V. 14 a.

Jesús los vio. Este pequeño detalle es importante. La Ley judía y la naturaleza humana hacían al leproso invisible. Las personas tienden a ignorar a enfermos y moribundos, porque sufrimiento y muerte no tienen nada de interés para un mundo insensible. (La insensibilidad del pecado).Vio rostros deshechos por la lepra, manos vendadas porque ya no tenían dedos. Seres que vivos veían como sus carnes se podrían sobre ellos y despedían un olor muy desagradable. Habían perdido toda su piel. Jesús vio con los ojos llenos del amor divino y les ordenó ir a los sacerdotes. Eran ellos los facultados por la ley para decir si estaban sanos o no. Fueron los que dictaminaron su separación de la comunidad en que vivían, por su piel enferma de lepra, los que debían ver la gloria de Dios con su sanidad. Jesús no los envió a ver a determinado sacerdote, sino “a los sacerdotes”, porque eran muchos. Estos pasaban una semana en el templo y después iban a sus comunidades. Continúa la historia diciendo:“Mientras iban, fueron limpiados”. V. 14b. Los leprosos no dudaron de la orden de Jesús porque todos ellos tenían fe en Jesús. A medida que caminaban veían aparecer otra piel nueva y tersa que cubría los músculos sanos. El mal olor cesó y todos sus cuerpos rebosaban de salud. Hasta este momento, los leprosos se encuentran unidos por lo que piden, pero pronto se dispersarán. Sólo el samaritano regresará a Jesús. Nos podemos imaginar a los otros nueve, separándose cada uno por su camino, ansiosos de regresar a sus vidas antiguas. La sanidad de todos también pone fin a la comunidad que disfrutaban como leprosos. El dolor los unió; cuando sanaron todos se dispersaron.

GLORIFICANDO A DIOS. V. 15-16. “Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz. Y se postró en tierra, dándole gracias; y éste era samaritano”
Sólo regresó uno! Y era samaritano, pertenecía a una de las menospreciadas naciones vecinas de los judíos y con quienes no tenían trato. Hasta ese momento, los nueve leprosos que eran judíos, permitieron que el samaritano leproso se uniera a ellos. No podemos juzgar a los nueve porque lamentablemente muchos de nosotros no tenemos en cuenta que diariamente la bendición de Dios está sobre nuestras vidas y no le damos gracias ni le reconocemos. Que hicieron los nueve? Cada uno de ellos tomó su camino, ansiosos por regresar a la vida, a su vida antigua, a lo que les daba placer y satisfacción. Habrá alguno de ese grupo hoy en día? Si, son un noventa por ciento los que no tienen un ápice de gratitud ante lo que Dios en su gracia ofrece. Así son los que pertenecen a este grupo. Sólo piensan en sí mismos, en sus intereses, lejos de agradecer a Dios lo mucho que Él les da. Regresó sólo uno! Pero cómo lo hizo?
  • Reconociendo el favor que había recibido. “Glorificando a Dios a gran voz”. V. 15.

  • Reconoció su poder y autoridad y estuvo dispuesto a seguirle y servirle. Su postura quiere decir “Soy tu esclavo”. “Y se postró rostro en tierra a sus pies” V. 16 a. Se humilló ante Jesús como su Señor y Salvador. “Rostro en tierra”, la verdadera postura de adoración. Y “a sus pies”, el verdadero lugar de adoración.

  • No era judío, es decir no pertenecía al pueblo de Dios. Los judíos y samaritanos eran enemigos, pero no de Jesús. Ese detalle “Y éste era samaritano”, V. 16 b, indica, que muy pronto, con su muerte en la cruz del Calvario derribaría de una vez y para siempre la separación entre judíos y gentiles.

SEÑALANDO LA INGRATITUD DE LOS NUEVE. Vv. 17-18. Respondiendo Jesús dijo: No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, dónde están? No hubo quien volviese y diese gloria a Dios, sino este extranjero?

Con estas palabras Jesús destacó públicamente la ingratitud de los que habían sido sanados que eran judíos. Así fue la mayoría de su pueblo; no le aceptaron como el enviado de Dios para salvación. Viéndose limpios, no regresaron a dar gloria a Dios. Jesús no buscaba su propia gloria. Jesús buscaba corazones agradecidos a Dios. V. 17. El pecado de ingratitud es un peligro en la vida de los que creen en Jesús. Él lo ilustra ante todo, destacando quienes eran los sanados. En la Biblia la lepra es comparada con el pecado. Isaías 1: 4 -6 lo ilustra de esta manera. Dios está hablando a su pueblo rebelde, desobediente, idólatra, pecador y dice: “Oh, gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás. Porqué querréis ser castigados aún? Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza, no hay en el cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga. No están curadas, ni vendadas ni suavizadas con aceite”. Todo esto representa el pecado. Así estábamos todos antes de conocer al Señor. El nos lavó con su sangre, sanó nuestras heridas, nos cubrió de vestiduras blancas! Hay motivos más que suficientes para alabarle y adorarle todos los días de nuestras vidas. No seamos como los nueve!

Jose Lopez Cayuela en su artículo: La Lepra Del Alma Solo Dios La Puede Ver, expresa lo siguiente:

“Toda persona que no se haya humillado ante Dios de todo corazón, es un ser lleno de lepra, de la peor lepra. No se ve, porque esa lepra está en el alma, en el ser espiritual de la persona .Vivimos en un tiempo y en una sociedad en que la apariencia es uno de los dioses de este sistema consumista, material y vanidoso. Hombres y mujeres, creyentes e incrédulos, con una muy buena apariencia física, ética y moral en el mejor de los casos, pero se queda sólo en eso, “apariencia”, tienen lepra.

Son personas muertas porque no tienen ni quieren tener a Cristo. No soportan sus mandamientos. Muchas otras son personas religiosas que les gusta mostrar su etiqueta de cristiano en todos los actos ceremoniales de culto, cada uno en su respectiva denominación. Cumplen con frialdad todos los requisitos de su religión. Tanto unos como otros son sepulcros blanqueados, como Jesús los denuncia : Mateo 23:27 . ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

2 Corintios 2:15 -16. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden ; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte ….. No sabemos cómo se ve un alma o un espíritu con lepra, pero es seguro que tiene que ser espantosa y maloliente. Todos, un día u otro moriremos y la apariencia que hayamos tenido en el cuerpo no valdrá para nada, nuestra alma es la que se presentará ante Dios para que seamos juzgados. Si hemos caminado con Cristo nuestra alma estará limpia y perfumada en la santidad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Los que han despreciado al Señor sus almas estarán sucias, podridas, deformadas, con un olor a muerto y putrefacto como leprosos, listos para ser lanzados al horno de fuego por toda la eternidad”

RECIBIENDO SALVACIÓN Y SANIDAD. V. 19. Y le dijo: “Levántate, vete, tu fe te ha salvado”. Al samaritano le tocó una bendición doble: recibió sanidad y salvación. Sólo un diez por ciento de agradecidos heredan las verdaderas riquezas en Cristo

Jesús recompensa nuestro agradecimiento, (volver a Él ) V. 15 y 16, con nuevas bendiciones que son cada mañana son renovadas por Él. Su gran misericordia siempre presta para sus hijos, así como ser herederos de todas sus grandísimas y preciosas promesas, las cuales son seguras. Salvación por gracia, por medio de la fe. Regalo no merecido para aquellos a los cuales escogió antes de la fundación del mundo, perdón de pecados, liberación de la culpa, vida eterna con Él, son razones más que suficientes para rendirnos a sus pies en completa adoración. Hemos sido sanados de lepra espiritual!!! Ahora tenemos el olor fragante de los hijos de Dios. Demos gracias a Dios por todo lo que ha hecho por nosotros! Amén!

CONCLUSIONES:

En este Día de Acción de Gracias desbordemos nuestro corazón delante de Dios en gratitud por todo lo bueno que nos ha dado. Recordemos las elocuentes palabras del Salmista: “Bendice alma mía a Jehová y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios. Salmo 103: 1-2.

Demos gracias a Dios por nuestras familias: padres, hijos, nietos, bisnietos, Todos!

Demos gracias por nuestro trabajo, por los amigos y personas cercanas a nosotros.

Demos gracias por nuestra iglesia, nuestros hermanos en Cristo y nuestros líderes.

Cada uno de nosotros allí en lo profundo del corazón continúe dando gracias a Dios. “La palabra de Cristo gobierne en vuestros corazones a la asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos”. Colosenses 3: 15

Loida J. González. Cape Coral, Fl. Noviembre 18/ 2018

BIBLIOGRAFÍA

Santa Biblia Reina Valera. Holman Bible Publishers. 1992.

Biblia de Estudio John MacArthur, John MacArthur, Grupo Nelson 2015.

William MacDonald, Comentario Bíblico al Nuevo Testamento, Editorial CLIE, Barcelona 1995.

Blog José López Cayuela. Nota de Lepra del alma.

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