• Loida Gonzalez

DIOS ES AMOR


TEXTO AUREO: “Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros”. 1 Juan 4: 11.

INTRODUCCIÓN

La semana pasada consideramos nuevamente el tema del amor en 1 de Juan 4. En este capítulo vemos que el Apóstol trata el amor desde un punto de vista diferente al de los capítulos anteriores. A manera de recordación, en el capítulo 2, el amor es una prueba de la comunión con Dios, (1 Juan 2: 7-11) y lo compara con la luz y las tinieblas. En el capítulo 3 se presentó como una demostración de la filiación, somos hijos de Dios, y lo analiza como un asunto de vida y muerte, ( 1 de Juan 3: 10-14). Y en el capítulo 4 descubrimos la razón por la cual el amor es una parte tan importante en la vida del creyente que es genuino, verdadero: Si estamos unidos a Dios por la fe en Cristo, entonces compartimos su naturaleza. Y puesto que su naturaleza es el amor, ese amor que mostramos es la prueba de la realidad de nuestra vida espiritual. El versículo 8 dice: “El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”. Este versículo expresa lo que Dios es.

Dios es amor en su esencia. El amor es su naturaleza. Se ha dicho que el amor no define a Dios, sino que Dios define el amor. Dios es amor y es luz. Todo lo que Dios hace, revela lo que Dios es. Aun sus juicios se miden en función del amor y la misericordia. Lamentaciones 3: 22-23. “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana. Grande es su fidelidad”. Pero cómo definiríamos el amor de Dios?“ Como el amor ágape. ¿Qué es el amor ágape?". La palabra griega ágape a menudo se traduce como "amor" en el nuevo testamento. ¿En qué se diferencia el "amor ágape" de las otras clases de amor? La esencia del amor ágape es la buena voluntad, la benevolencia y el placer voluntario en el objeto del amor. Ágape no se usa en el nuevo testamento para referirse al amor sexual o romántico. Ni tampoco se refiere a una amistad cercana o un amor fraternal, para lo cual se usa la palabra griega philia. El amor ágape implica fidelidad, compromiso y un acto de la voluntad. Se distingue de los otros tipos de amor por su elevada naturaleza moral y el carácter fuerte. El amor ágape está bellamente descrito en 1 Corintios 13.

Fuera del nuevo testamento, la palabra ágape se utiliza en una variedad de contextos, pero en el nuevo testamento adquiere un significado distinto. Ágape se usa para describir el amor que es de Dios y que viene de Él, cuya naturaleza misma es el amor: "… Dios es amor" (1 Juan 4:8). Dios no simplemente ama, Él es amor. Todo lo que Dios hace brota de Su amor. Ágape también se usa para describir nuestro amor por Dios (Lucas 10:27), el respeto fiel de un siervo hacia su señor (Mateo 6:24).

El tipo de amor que caracteriza a Dios no es un sentimiento romántico meloso, como a menudo escuchamos que se describe. Dios ama porque esa es Su naturaleza y la expresión de Su ser. Él ama, no porque merezcamos ser amados o por alguna excelencia que tengamos, sino porque Su naturaleza es amar, y Él debe ser fiel a Su naturaleza. El amor ágape siempre se muestra por lo que hace. El amor de Dios se muestra más claramente en la cruz. "Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)" (Efesios 2:4-5). Nosotros no merecíamos tal sacrificio, "mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8). El amor ágape de Dios es inmerecido, bondadoso, y siempre buscando el beneficio de los que Él ama. La Biblia dice que nosotros somos los receptores indignos de su generoso amor ágape (1 Juan 3:1). El amor ágape de Dios condujo al sacrificio del Hijo de Dios por aquellos que Él ama (Juan 3:16-18). Hemos de amar a los demás con amor ágape, sean creyentes (Juan 13:34) o enemigos acérrimos (Mateo 5:44). Jesús dio la parábola del buen samaritano como un ejemplo de sacrificio por el bien de los demás, incluso por aquellos que tal vez no nos importan en absoluto. El amor ágape como Cristo lo presenta, no se basa en un sentimiento; es, más bien, un determinado acto de la voluntad, una gozosa determinación para poner el bienestar de los demás por encima del nuestro. El amor ágape no viene a nosotros de manera natural. Debido a nuestra naturaleza caída, somos incapaces de producir ese amor. Si hemos de amar como Dios ama, ese amor, es decir el amor ágape, sólo puede venir de su Origen. Este es el amor que "ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado", cuando nos convertimos en Sus hijos (Romanos 5:5; cf. Gálatas 5:22). "En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos" (1 Juan 3:16). Por causa del amor de Dios hacia nosotros, somos capaces de amarnos los unos a los otros. Has meditado en esas pLas palabras DIOS ES AMOR bien valen todos los lenguajes de la tierra y el cielo” dice William MacDonald y G. S. Barret las llama “las más grandes palabras jamás pronunciadas por lenguaje humano, las más magnas palabras de toda la Biblia. Es imposible sugerir siquiera en un bosquejo, todo lo que contienen estas palabras, porque ningún intelecto humano o creado ha podido ni podrá jamás sondear su insondable significado, pero podemos decir de manera reverente que esta sencilla frase acerca de Dios contiene la clave a todas las obras y caminos de Dios…el misterio de la creación…de la redención.. y del ser del mismo Dios”. . Puesto que Dios es amor y que nosotros decimos tener una relación personal con Dios, tenemos la obligación de revelar a Dios en nuestra forma de vivir. Un hijo de Dios, ha nacido de Dios, y en consecuencia comparte la naturaleza divina de Dios. Puesto que Dios es amor, los creyentes deben amarse los unos a los otros. Por tanto, el amor es una prueba valedera de la fe cristiana verdadera. Ésto es indiscutible.

I. LOS NACIDOS DE DIOS TAMBIÉN CONOCEMOS A DIOS. 1 Juan 4: 11-15. Esta porción comienza declarando que “si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Ese amor los unos por los otros lleva a la unidad en el pueblo de Dios, y su amor permanece en nosotros. El v. 13 resalta que nosotros conocemos que permanecemos en Él por la presencia de su Espíritu Santo en nuestras vidas. La palabra “conocer” en la Biblia tiene un significado más profundo que la simple comprensión o conocimiento intelectual. El verbo “conocer” se usa para describir la unión íntima entre el esposo y la esposa. (Génesis 4: 1). Conocer a Dios significa estar en una profunda relación con El, compartiendo su vida y disfrutando de su amor. Ese conocimiento no es comprender hechos, sino percibir la verdad. (1 Juan 2: 3-5). Debemos entender que “el que no ama no ha conocido a Dios”, v. 8, se refiere al amor desde el punto de vista de la relación con Él como una enriquecedora experiencia diaria. Tal vez haya personas que amen a sus familias y se preocupen por ellos en todos los sentidos, les ayuden y respalden. Pero no es de esta clase de amor del que estamos hablando, que es el amor filial y el amor eros, (entre los esposos). Dichas personas, tal vez tengan una cierta información de Dios, crean que existe, pueden visitar la iglesia, pero les falta conocer a Dios de manera íntima y experimental. Así hay muchas personas, las cuales dicen que tienen fe, que creen en Dios, pero no le conocen por tanto, no pueden dar el amor “ágape”, que es el amor de Dios. Para conocer a Dios la persona tiene que haber recibido la verdad espiritual de comprender, que Dios nos mostró su amor enviándonos a su Hijo unigénito para que vivamos por Él. El creyente que a través del Espíritu ha comprendido que Jesús murió por nosotros, entonces estará listo para mostrar el amor de Dios a otros. El mundo no puede ver a Dios, porque no le conoce, lo puede ver en la vida diaria de aquellos que confiesan ser hijos de Dios, que le aman y permanecen fieles a Él. Un creyente lleno del Espíritu es aquel, que en esa relación íntima con Dios diariamente ha madurado en su fe, y como resultado de ella, su amor se ha perfeccionado en Él y el mundo lo puede ver en su vida. V. 13. Cómo lo ve? Por medio de sus acciones limpias, honestas, integras, su carácter lleno del fruto del Espíritu, (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Gálatas 5: 22-23).

II. NOSOTROS HEMOS CONOCIDO Y CREIDO EN JESUS. Vv. 16. La bendición de que Dios mismo habite en uno es el privilegio de todos aquellos que confiesan que Jesús es el Hijo de Dios, el Salvador del mundo. Repetimos que no es la confesión de un sentimiento intelectual, sino es la confesión que involucra la entrega de la persona a Jesucristo. No hay relación más estrecha posible que la de que alguien permanezca en Dios y que tenga a Dios morando en el. Es difícil visualizar esa relación! William MacDonald la compara en el ámbito natural “con un hierro en el fuego, una esponja en el agua, y un globo de aire caliente en el aire. En cada uno de los casos el objeto está en un elemento y el elemento está en el sujeto”. El V. 16 dice “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para nosotros. Dios es amor y el que permanece en amor, permanece en Dios y Dios en él”. El objeto especial del amor de Dios es la compañía de aquellos que han nacido en su familia. Si debo estar en comunión con Dios, entonces debo amar a aquellos a los que El ama.

III. SU AMOR NOS LLENA DE CONFIANZA. Vv. 17-19. “Y en esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues, como El es así somos nosotros en este mundo”. No es nuestro amor el que ha sido perfeccionado, sino, es el amor de Dios el que ha sido perfeccionado en nosotros. Juan nos está llevando a aquel tiempo futuro cuando estemos frente a Él en el Tribunal de Cristo. (2 Corintios 5: 10; Romanos 5: 10). Allí estaremos con confianza y tranquilidad, porque el perfecto amor ha zanjado de una vez y por todas la cuestión del pecado en nuestras vidas. La razón de nuestra confianza en aquel día venidero se da en estas palabras: “pues como Él es, así somos nosotros en este mundo”. Es decir, como nuestros pecados fueron juzgados en la cruz del Calvario, podemos cantar con confianza: “Y cuando en Sion por siglos mil, brillando esté cual sol, yo cantaré por siempre allí, su amor me transformó”. Aleluya!!! Así como el juicio ha pasado ya sobre Él, así estamos nosotros fuera del alcance de la condenación. Por cuanto hemos llegado a conocer el amor de Dios no hay temor en nosotros! V. 18. Pero ay de aquellos que hayan tenido en poco el amor de Dios!

IV. ÚNICA RAZÓN POR LA CUAL LE AMAMOS: PORQUE ÉL NOS AMÓ PRIMERO. Vv. 19-21. Indiscutiblemente no hay otra razón para amarle que saber que Él nos amó primero! Cómo podía Dios obtener este amor que su justicia demandaba? Enviando a su Hijo a morir por nosotros. Un amor tan maravilloso atrae nuestros corazones a Él en amorosa respuesta. Y dicha respuesta amorosa a su vez nos lleva a la acción. Un antiguo himno decía: “Mi vida di por ti, mi sangre derrame, por redimir tu ser y así te rescate. Ya todo yo deje por ti, que dejas tu por mi”. El broche de oro con el cual Juan cierra el capítulo es un recordatorio del mandamiento que tenemos de Dios. “El que ama a Dios, ame también a su hermano.

CONCLUSIONES

Hemos hablado acerca del amor de Dios hacia nosotros y de la importancia que tiene acercarnos a Dios para conocerla de manera íntima y persona. Tratamos acerca de la diferencia del amor como un sentimiento humano y el amor que viene de Dios o amor ágape. Surge la obligada reflexión:

A la luz de la Biblia, busquemos 1 de Corintios 13, y leamos los versículos del 4 al 6. Al meditar en ellos consideremos: Se manifiesta este amor “ágape” en nuestras vidas? Como lo demostramos en el seno familiar, en el trabajo, en la iglesia?

Dice la Biblia que al amor sea sin fingimiento, es decir, sincero. En esta semana has compartido el amor a nuestros prójimos en alguna necesidad?

Podemos mostrar a Dios en nuestras vidas con nuestras acciones! De ahí que necesitamos tener manos y corazones abiertos a los demás!

Y en nuestra iglesia? Cuál es la manera en que mostramos el amor a los hermanos?

Hasta que punto nos interesamos por cada uno de ellos?

Dios espera de nosotros una respuesta! Recordemos:‘”EL QUE AMA A DIOS, AME TAMBIÉN A SU HERMANO”. 1 Juan 4: 21.

Loida J. Gonzalez

#1Juan411 #Diosesamor #Amoragape

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