• Loida Gonzalez

RESULTADOS DEL VERDADERO AMOR A DIOS


TEXTO ÁUREO: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”. 1 Juan 2: 15.

INTRODUCCIÓN

En el estudio anterior basado en 1 Juan 2: 1-11, vimos las evidencias de una conversión verdadera, o un nuevo nacimiento o alguien que se ha entregado a Dios sinceramente. Juan exhorta al amor entre los hermanos para vivir una vida de gozo y paz. Jesús es el ejemplo perfecto de este mandamiento: “Amaos los unos a los otros”. Y esto es lo que ayuda a hacer “nuevo” este mandamiento. Lo que es una realidad en Cristo, debe ser también una realidad en cada creyente. “Como Él es, así somos nosotros en este mundo”. 1 Juan 4: 17. Un creyente debe vivir una vida de amor cristiano….”porque las tinieblas van pasando y la luz verdadera ya alumbra”. 1 Juan 2: 8. El pasaje estudiado continuó con el contraste entre luz y tinieblas. No hay un término medio o un tono gris en este contraste. Juan plantea que en este mundo hay un conflicto entre las fuerzas de la luz y las fuerzas de las tinieblas. El que ama a su hermano está en la luz, es decir, el amor y la luz van juntos, pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas. El odio y las tinieblas van de la mano. La luz resplandece sobre las tinieblas y las tinieblas no pueden apagar la luz. Juan 1: 5.

I. EL AMOR CRISTIANO SE DEMUESTRA CON HECHOS. 1 Juan 2: 10. Sabemos que es fácil hablar del amor cristiano, pero es muy difícil practicarlo. Mentimos cuando decimos o cantamos que amamos a nuestros hermanos y no es así. No podemos vivir una vida cristiana completa a menos que estemos en comunión con Dios y con el pueblo de Dios o algún creyente en particular. Esta es una de las razones por las cuales Dios estableció la iglesia local o la congregación de los santos: para la comunión entre los creyentes. La vida cristiana tiene dos relaciones: la vertical, o relación con Dios y la horizontal o relación con los hombres. Y cada una de estas dos relaciones tiene que ser de amor, el uno hacia el otro. Jesús trató este asunto de forma clara en Mateo 5: 21-26. Una ofrenda carecía de valor en el altar si el adorador tenía algún problema que arreglar con su hermano. Notemos que no es el adorador el del problema, sino que era el hermano el que tenía el desacuerdo con el adorador. Jesús termina diciendo que terminaremos en una prisión de juicio espiritual donde tendremos que pagar hasta el último céntimo. Mateo 18: 21-25. Cuando abrigamos un espíritu que no perdona, ni ama, nos hacemos más daño a nosotros mismos. El verdadero creyente, anda en la luz de Cristo y refleja el amor del Padre.

Un claro ejemplo de lo que es el odio ciego lo encontramos en el libro de Ester. En el capítulo dos, leemos como Amán, hijo de Hamedata agagueo, el cual descendía de antiguos enemigos de Israel, fraguó un plan para exterminar al pueblo judío. Él no volcó su odio a esta nación solo en Mardoqueo, sino lo hizo extensivo a todos los judíos. Estaba tan ciego en su odio que no considero otra cosa que llevarla a cabo. Pero no logró satisfacer su sed de venganza. Finalmente vemos que, la reina Ester fue recibida por el rey Asuero, la cual valientemente denunció el plan del malvado Amán. La justicia obró a favor del pueblo de Dios y Amán fue colgado en la misma horca que había hecho para Mardoqueo, el tío de Ester.

El amor cristiano no es un simple sentimiento superficial o una emoción pasajera que podamos experimentar. El amor cristiano se lleva a la vida práctica, es decir se aplica a las cosas cotidianas de la vida. En el Nuevo Testamento encontramos más de veinte declaraciones de lo que es amarse los unos a los otros. Veamos estos ejemplos.

Lavarse los pies unos a otros. Juan 13: 14. Preferirse unos a otros. Romanos 12: 10.

Tener la misma mente unos con otros. Romanos 12: 16. No juzgarse unos a otros. Romanos 14: 13.

Recibirse unos a otros. Romanos 15: 7. Exhortarse unos a otros. Romanos 15: 14.

Edificarse unos a otros. 1 Tesalonicenses 5: 11. Soportar las cargas los unos de los otros. Gálatas 6: 2. Confesarse las faltas unos a los otros. Santiago 5: 16.

En resumen, amar a los otros creyentes significa tratarlos de la manera que Dios los trata y de la manera que Dios nos trata a nosotros. No es un cristiano verdadero aquel que en sus acciones y actitudes no exhibe el amor de Cristo. 1 Corintios 13: 4-7.

II. JUAN ESCRIBE A LOS CREYENTES VERDADEROS. 1 Juan 2: 12-14. A quienes se está refiriendo Juan cuando escribe a “hijitos”, “padres” y “jóvenes? Se está refiriendo a la familia de Dios. Los “hijitos” son todos los creyentes. Literalmente esta palabra significa “nacidos”. Todos los creyentes nacidos de nuevo por la fe en Jesucristo saben que sus pecados han sido perdonados. El mismo ha recibido la nueva naturaleza espiritual lo cual le quita el deseo de ser amigo del mundo. Los “padres” son los creyentes maduros en su fe, que tienen un profundo conocimiento de Dios, personal e íntimo. Ninguno de estos “padres” querrá vivir nunca en los placeres que ofrece el mundo. Los “jóvenes”, son los conquistadores, los fuertes, los que han vencido al maligno y la palabra de Dios permanece en ellos. Los “hijitos” del versículo 13 no son los mismos del versículo 12. Son dos voces griegas diferentes, esta segunda lleva en sí la idea de inmadurez, son los que tienen que crecer, son como niños pequeños. Ahora, todos ellos son la familia de Dios, aquellos que conocen al Padre Celestial y viven para Él. Como pequeños, necesitan crecer y madurar. A todos ellos, Juan les da un consejo muy importante.

III. JUAN DA UN MANDATO A LA FAMILIA DE DIOS. 1 Juan 2: 15-17. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en El”. V. 15. Nuevamente el Apóstol Juan declara cual es el amor que Dios aborrece: el amor al mundo. La palabra “mundo” en el Nuevo Testamento tiene al menos, tres significados:

A. El mundo físico, la tierra: “El Dios que hizo al mundo, (nuestro planeta) y todas las cosas que en él hay”. Hechos 17: 24.

B. El mundo humano, referente a la humanidad. “Porque de tal manera amó Dios al mundo” Juan 3: 16. En Juan 1: 10 aparecen las dos acepciones. “Jesús en el mundo estaba y el mundo (tierra) por él fue hecho; pero el mundo (humanidad) no le conoció”. Pero la advertencia de Juan no tiene que ver ni con la naturaleza ni con la humanidad. Los creyentes en Dios debemos apreciar la belleza de la creación y reconocer todos los beneficios que de ella obtenemos. Debemos también amar a las personas.

C. Ahora bien, el mundo al cual se refiere Juan es un sistema espiritual invisible que se opone a Dios y a Cristo. En nuestra conversación diaria solemos usar expresiones tales, como el “mundo de los deportes”, refiriéndonos a las personas, actividades, ideas y propósitos. Hablamos del mundo de las finanzas, el mundo de la moda, mundo de la política. Todo esto se refiere a sistemas organizados con un fin y es este ‘sistema” lo que mantiene a ese mundo funcionando.

IV. JUAN ADVIERTE A LOS CREYENTES QUE NO AMEN AL MUNDO:

A. POR LO QUE EL MUNDO ES: En la Biblia, “el mundo de Satanás” es el sistema que se opone a la obra de Cristo en la tierra. Se opone a lo que es piadoso, Juan 2: 16, a lo que es santo y espiritual.”Sabemos que somos de Dios y el mundo entero está bajo el maligno”. 1 Juan 5: 19. Jesús llamó a Satanás “el príncipe de este mundo. Juan 12: 31 y el diablo tiene una red de espíritus malignos trabajando para él e influyendo en los asuntos del mundo. Deja su marca de maldad y pecado en todas las esferas de la vida humana: trabajos, (competencia entre trabajadores, injusticias, desigualdades, privilegios etc), deportes, educación, (actualmente vemos la diabólica ideología de género que pretende implantarse en las escuelas, desde edades tempranas, la educación universitaria con doctrinas liberales que niegan a Dios, etc), la medicina, religión, política, modas, tecnología, cambia los hábitos, las costumbres arraigadas en las personas, la sexualidad, el entretenimiento, los gustos, la ideología, las ideas en general, los medios de comunicación de toda índole, etc..Lamentablemente hoy vemos que la influencia del mundo es tal que incluye en ella a la iglesia de Jesucristo. Vemos a nuestro alrededor que conceptos como el respeto, la moral, los valores, y todo aquello que le daba crédito a las personas va perdiendo lo que lo hacía aceptable. Piensa como Satanás ha tomado control en todas las áreas de la vida del ser humano! El mundo es de Satanás! Este es el sistema en el cual la iglesia se mueve y conociendo lo que la obra del enemigo hace, el creyente fiel conoce cuánto daño le puede hacer y se aleja de su influencia malvada.

B. POR LO QUE EL MUNDO NOS HACE. 1 DE Juan 2: 15-16. “Si alguno ama al mundo el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”. La mundanalidad no es una cuestión de actividad, sino de actitud. Es posible que un creyente se mantenga alejado de entretenimientos cuestionables y aún así ame al mundo y esa mundanalidad no sólo afecta su amor a Dios, sino también afecta su respuesta a la voluntad de Dios. El v. 17 dice que sólo el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Podemos entonces definir mundanalidad: “Cualquier cosa en la vida del creyente que hace que pierda el gozo del amor del Padre o su deseo de hacer Su voluntad”. Todo lo mundano debe evitarse! La Biblia define pecados cuyas consecuencias son malas: mentir, robar, adulterar. En Efesios 5: 3 habla de los pecados sexuales. Dice que ni deben nombrarse! Pero hay áreas de la conducta cristiana que no son muy claras para algunos creyentes y con las cuales muchos creyentes están en desacuerdo. En tales casos, el creyente en intimidad con Dios debe preguntarse en un sincero análisis personal y ver que “cosa buena” le está quitando el gozo, no disfruta del amor de Dios y de hacer la voluntad de Dios.

V. JUAN SEÑALA LOS TRES ENGAÑOS DEL SISTEMA DEL MUNDO. Los deseos de la carne los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. V. 16. Esos tres engaños atraparon a Eva en el jardín del Edén. “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, (los deseos de la carne) y que era agradable a los ojos, (los deseos de los ojos) y árbol codiciable para alcanzar sabiduría, (la vanagloria de la vida) y tomó de su fruto. Génesis 3: 6.

A. Los deseos de la carne incluyen cualquier cosa que apele a la naturaleza caída del hombre. “Carne” aquí no quiere decir cuerpo, sino se refiere a la naturaleza básica del hombre no regenerado que no le permite ver la realidad espiritual. La carne es la naturaleza que recibimos al nacer. El Espíritu es la naturaleza que recibimos en el nacimiento espiritual. Cuando nacemos en Cristo nos hacemos participantes de la naturaleza divina. 2 Pedro 1: 4. Un creyente tiene en su vieja naturaleza, la carne y en la nueva naturaleza, el Espíritu. Y que batalla pueden pelear esas dos naturalezas! Gálatas 5: 17-23. Dios le ha dado al hombre deseos que son buenos: el hambre, la sed, el cansancio y el sexo. No hay nada malo en comer, beber, dormir o engendrar hijos. Pero cuando la vieja naturaleza los controla se convierten en pasiones pecaminosas como la glotonería o gula, la borrachera, la pereza y la inmoralidad sexual. Recordemos que todo lo que la Biblia dice acerca de la carne es negativo: “En la carne no hay nada bueno”. Ro. 7: 18. La carne no beneficia para nada. Juan 6: 63. Un creyente no puede poner su confianza en la carne. Fil. 3: 3.

B. El segundo engaño se denomina “los deseos de los ojos”. Han escuchado la frase “que recreo para los ojos”? Los deseos de la carne apelan a los apetitos bajos de la vieja naturaleza, pero “los deseos de los ojos” son más refinados. Placeres que gratifican la vista y la mente, placeres sofisticados e intelectuales. Considerando el cine, la televisión y el internet, cuántas actividades para dar gusto a los deseos de los ojos. Un ejemplo de alguien que fue derrotado por los deseos de los ojos fue Acán. (Josué 7). Dios advirtió que no tomaran nada de los despojos de la ciudad de Jericó que había sido condenada, pero Acán vio un manto babilónico muy bueno, doscientos siclos de plata y un lingote de oro, lo cual codició y los tomó. Los deseos de los ojos lo llevaron a pecar y su pecado llevó a su ejército a la derrota y él pereció ajusticiado, con su familia y todo lo que poseía. Los ojos, como los demás sentidos son puertas de entrada a la mente. Hay que tener cuidado con lo que vemos!

C. El tercer engaño es “la vanagloria de la vida”. La gloria de Dios es rica y plena. La gloria de la vida es vana y vacía. La gente que no conoce a Cristo siempre trata de sobrepasar a los demás. Las personas compran propiedades, automóviles, ropas, artefactos de última generación. Para qué? Para vanagloriarse de lo que poseen ante los demás. Un creyente maduro sabe cuando el enemigo envía agentes con estos tres engaños y los identifican y no ceden, pero los creyentes débiles se dejan seducir en muchas ocasiones. La mundanalidad no viene de la noche a la mañana. Va apareciendo en un proceso gradual y dominando la vida del creyente con éxitos, amistades mundanas, y sin que el creyente se dé cuenta va lentamente dejándose llevar sin oponer resistencia y cae. Recordemos a Lot. Estos engaños lo destruyeron a él y a su familia. Ver Génesis 13: 5-13; 14: 8-14. Ese proceso lento, apenas percibido de la amistad con el mundo, va llevando al creyente a hacerse enemigo de Dios. Santiago 4: 4; 1 Juan 3: 13. Es lamentable reconocer que el hecho de conformarse al mundo puede llevar al creyente a ser condenado con el mundo: 1 Co. 11: 32. Si un creyente se deja arrastrar por el pecado y cae, Dios en su amor lo disciplina. No pierde su condición de hijo, pero si daña su testimonio y es causa de tropiezo para muchos. El versículo 17 expresa el final del sistema mundano. “El mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. El mundo con todos sus engaños llegará a su final, pero aquellos que sean fieles, que sepan valientemente decir no a lo que identifiquen como mundano, a ellos que hacen la voluntad de Dios les espera la vida eterna con el Señor.

Loida J. González. Octubre 6/ 2018.

Bibliografía:

-Santa Biblia, Versión Reina Valera 1960, Editorial Holman Bible Publishers, 1992.

-Nuevo Comentario Ilustrado de la Biblia, Earl D. Radmacher y otros, Editorial Caribe, 2003.

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