• Loida Gonzalez

¡HABLEMOS DE CRISTO!


Mateo 28: 18-20. “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en los cielos y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo”.

INTRODUCCIÓN

A la iglesia Dios le ha dado una misión, y es llevar las buenas noticias de salvación a toda criatura. Esta misión la dio el propio Jesús antes de ascender al cielo, y la Palabra de Dios en diferentes pasajes lo reafirma. La iglesia es el pueblo que testifica de Cristo. En el estudio bíblico del viernes estudiamos el tema “El decreto de Dios” y analizamos a través de la Palabra de Dios cuál es el propósito de Dios para los creyentes en este decreto. Romanos 8: 29 dice: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos”.

En Efesios 1: 4 - 6 expresa: “Según nos escogió en Él, antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor, habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”. Estos pasajes hablan claramente que Dios elaboró antes de la fundación del mundo un decreto que tiene que ver con todo lo referente a nuestra vida, muerte, salvación, y es en este aspecto de la salvación donde declara que todo su plan se resume en el versículo 12 del capítulo 1 de Efesios: “A fin de que seamos para alabanza de su gloria”. El Apóstol se refiere con gratitud a Dios en el v. 16, por aquellos que habiendo oído la palabra de verdad, creyeron en Él y fueron sellados para salvación.

Y es importante que sepamos la responsabilidad que tenemos delante de Dios de transmitir las buenas nuevas de salvación a toda criatura, cumpliendo la Gran Comisión que recibimos de Él. Esta se resume en las siguientes acciones: evangelizar, discipular y enseñar. Todos el que nace de nuevo, es decir, se convierte a Cristo mediante el mensaje del evangelio, habla de Cristo, de los cambios favorables que ha vivido y de sus primeras experiencias con Dios, es decir, testifica de lo que Dios le ha dado. Pero hay un trabajo con otro propósito y esto es para los creyentes que ya han madurado en su fe y están capacitados para hacer más por extender el mensaje del evangelio. Veamos algunas cualidades de estos creyentes maduros en Cristo.

1. El creyente maduro considera el evangelio como el mensaje supremo. Filipenses 1: 12-17 y 21. Para el Apóstol Pablo, lo más importante de su vida era compartir el mensaje de salvación con otros. Y les aconsejaba a los hermanos filipenses a ser fieles. V. 27. Los creyentes verdaderos saben que la responsabilidad ante Dios es grande ya que está en juego la eternidad para aquellos que no saben nada de Dios. Un creyente maduro, convencido de lo que cree hablará de su fe con aquellos que no creen y lo harán con pasión y como parte de algo natural en su vida. “De la abundancia del corazón habla la boca”. El deportista, habla de partidos, triunfos, fracasos, ídolos, todo relacionado con el deporte, lo que constituye su mayor interés. ¿Y el joven enamorado? ¡Obvio, de su novia! No hay otro tema ni pensamiento que la persona amada. Los ejemplos sobran de todas las profesiones y creencias. ¿Es Cristo nuestro tema principal? Tengamos en cuenta que compartir el evangelio no es una opción para nosotros. Cuando Jesús dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” dio un mandato, un imperativo. Sólo que Jesús dio promesas de que estará a nuestro lado y nos capacitará para hacerlo.​

2. El creyente maduro cambia su manera de pensar y de vivir, para ser ejemplo a otros. Romanos. 12: 2. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios agradable y perfecta”. El creyente maduro vive lo que habla y es un ejemplo a otros. Recordemos que muchas veces las circunstancias que nos rodean, tanto en el hogar, el trabajo, los negocios, nos limitan a la hora de compartir el mensaje verbalmente, pero ¡qué elocuente es el mensaje de una vida que se vive dignamente! Pablo lo enfatizó a los filipenses. (Filipenses 1: 27). Timoteo y Epafrodito son ejemplos de creyentes dignos. Filipenses 2: 19-24 y 25-30. Veamos algunas cualidades de Timoteo expresadas por Pablo:

  • Tenía interés por ayudar a Pablo, para que el anciano Apóstol estuviese de buen ánimo. V. 19.

  • Mostraba interés por saber cómo estaban los hermanos de las diferentes iglesias. V. 20.

  • No pensaba en sí mismo, sino en el servicio a Dios. V. 21

  • Apoyó el ministerio del Apóstol como un hijo a un padre. V. 22. ¡Cuánto necesitan las iglesias de jóvenes así, dispuestos a servir a Dios con amor, entusiasmo, desinterés, altruismo!

  • Epafrodito: Pablo lo consideraba “mi hermano, colaborador y compañero de milicias”. Trabajaba junto al Apóstol sirviendo a Dios de muchas maneras.Se preocupo al saber que los filipenses supieron de su enfermedad. Esto habla de amor y consideración a sus hermanos. Su enfermedad la ocasiono alguna circunstancia que Pablo no dice relacionada con la obra de Cristo.Estos dos hermanos sabían lo que era sufrir por la causa de Cristo y fueron fieles de tal forma que Pablo, en su carta a los Filipenses dice de Epafrodito: “Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él”. Fil. 2: 29.

3. El creyente maduro responde activamente a quienes plantean preguntas. En 1 Pedro 3: 15 expresa:”Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”. Sabemos que muchas veces a los creyentes se acercan otras personas para saber cuál es la razón por la cual ellos son diferentes, en qué consiste lo que creen. Ven que tienen paz en medio del dolor, que en las adversidades, confían en que Dios les dará la salida, en fin muestran interés en saber. Otros, en su ignorancia, hablan de prohibiciones y requisitos para llegar a la iglesia. Algunos vienen para contender porque creen en algo diferente, en fin, en la obra de Dios podemos encontrar muchas personas que preguntan. Algunos con verdadero interés, otros, por contender. Para todos ellos, el creyente maduro, que conoce su responsabilidad se equipa bien para el momento en que se le “demande razón por la esperanza que hay en ellos”. Y lo hace con mansedumbre.

CONCLUSIONES

El momento en que vivimos demanda de la iglesia, y de cada creyente una mayor responsabilidad en el cumplimiento de la Gran Comisión dada por el Señor Jesús._Dios dará a cada creyente maduro en la fe la capacidad para cumplir este mandato. El creyente recibe de Dios todo lo que necesita, en la oración y lectura de Su Palabra. Considera la evangelización como el mensaje supremo.

_El creyente maduro ha cambiado su manera de pensar y de vivir y es un mensaje vivo del poder transformador de Dios.

_El creyente maduro se ha preparado para presentar defensa con mansedumbre ante todo aquel que demanda razón de su fe. En este tiempo es mandatorio prepararse como lo hemos dicho y Dios ha puesto en nuestras manos diferentes formas de hacerlo. Seamos obedientes a Él.

¿Qué debemos de hacer ante todo? Orar para que Dios nos dirija hasta aquellas personas que recibirán el mensaje del evangelio. Orar por ellas una vez identificadas. 2 1 Tesalonicenses 3: 1;

Debemos de orar unos por los otros e interesarnos por la vida espiritual de cada hermano. No podemos vivir ajenos a ellos. 1 Tesalonicenses 5: 11.

Jesús habló de compartir el evangelio, pero también habló de discipularlos, ensenándoles a guardar todo lo que Él dijo. Dios espera por aquellos dispuestos a seguir con las personas que llegan. Espera por aquellos que son como Timoteo y Epafrodito. Pidamos al Espíritu Santo que nos ayude en esta importante tarea, que será nuestra, hasta que Cristo venga por nosotros. Amén.

Loida J. González. Septiembre 16/ 2018.

#Mateo281820 #HABLEMOSDECRISTO #salvación

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