• Loida Gonzalez

INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LA DOCTRINA DE LAS ÚLTIMAS COSAS


Texto Áureo: No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados y tendréis tribulación por diez días. Se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida”. Apocalipsis 2: 10.

INTRODUCCIÓN: Ante todo vamos a resaltar la prominencia de esta doctrina. Se ha dicho que de cada treinta versículos de la Biblia, uno menciona esta doctrina. Por cada vez que se menciona la primera venida, ocho veces se menciona la segunda. En 216 capítulos se hace referencia a ella 318 veces. A ella se le dedican libros íntegros como 1 y 2 a los Tesalonicenses, y capítulos completos, como Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21. Es el tema de los profetas del Antiguo Testamento, a veces, y de manera natural mezclan las dos venidas, pero la doctrina está clara allí. 1 Pedro 1: 11

Jesucristo dio testimonio continuamente de su segunda venida. Juan 14: 3; Mt. 24 y 25; Mr. 13; Lc. 21; Jn. 21: 22.

Los ángeles que tan fiel testimonio dieron de su primera venida, dan también testimonio de la segunda. Hech. 1: 11 cf. Heb. 2: 2. También los apóstoles proclamaron fielmente esta verdad. Hch. 3: 19, 20; 1Tes. 4: 16-17; Heb. 9: 28; 1 Jn. 2: 28; Judas 14, 15.

  1. A la iglesia de Cristo se le ordena que espere ansiosamente la segunda venida de Cristo. Tito 2: 13; 2Ped. 3: 12. La Segunda Venida de Cristo es el magno acontecimiento que ha de eclipsar a todos los demás hechos de la historia humana y la Iglesia debe esperar y anhelar ardientemente.

  2. La Venida de Cristo como doctrina es el más grande incentivo para la vida cristiana. Mt. 24: 44-46; Lucas 21: 34-36.

  3. Es una doctrina de gran consuelo para el pueblo cristiano. 1 Tes. 4: 14-18. Después de haber declarado que nos encontraremos con nuestros seres queridos que han muerto en Cristo, Pablo concluye diciendo: Consolaos los unos a los otros con estas palabras. El v. 14 expresa “traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él”. Ver Juan 14: 1-3; 1 Co. 15: 51-58. Estos textos describen el rapto o arrebatamiento de la iglesia, que tiene lugar cuando Jesús viene a recoger a sus redimidos y llevarlos con Él al cielo. Todos los que hayan muerto antes de ese tiempo resucitarán con cuerpos incorruptibles y los que estén vivos seremos transformados. Pablo afirmó que enseno acerca del arrebatamiento como una verdad que había estado oculta antes, como un misterio, (1 Co. 15: 51). Antes de la exposición de Pablo, a los tesalonicenses y los corintios, la única mención anterior del arrebatamiento fue la de Jesús en Juan 14: 1-3, también consolando a sus discípulos y a los creyentes que volvería por ellos.

  4. Lo que significa la Segunda Venida de Cristo. . Es una Venida personal y Visible. Hechos 1: 11 y otros pasajes se nos enseña que viene de forma corporal y visible a esta tierra con sus santos para reinar. Aquí se está refiriendo a su venida “con poder y gran gloria” como Rey de reyes y Señor de Señores, el cual viene con sus santos a derrotar a todos sus enemigos y a hacer juicios. Mt. 13: 34; 26: 29-44; Apoc. 19: 11-21.Zac. 12: 10; Dn. 7: 13-14; Dn. 10: 5; Dn. 7: 9.

  5. Necesidad de distinguir entre la venida de Cristo por sus santos y con sus santos. Es necesarios distinguir entre la presencia y la aparición de Cristo. Primero viene su por sus santos y después con sus santos. Debemos recordar que la primera venida abarcó un periodo de tiempo de 33 años aproximadamente e incluye el nacimiento, circuncisión, bautismo, ministerio, crucifixión, muerte, resurrección y ascensión de Cristo. La segunda también incluirá una serie de acontecimientos como el arrebatamiento, la Gran Tribulación, el milenio, la resurrección, los juicios, etc.

El tiempo de la Segunda Venida de Cristo. Debemos de distinguir con cuidado el tiempo que se ha llamado “El arrebatamiento” o parousia y su venida con sus santos que se llama revelación o epifanía.

Venida: Esta palabra tiene varias acepciones en Griego, dos de ellas es “Parousia” y “Epiphaneia”:

Parusía (Parousia - 3952 Strong´s) significa “Aparición o presencia, el regreso.”

Epifanía (Epiphaneia - 2015 Strong´s) Significa “Uno apareciendo, manifestación, luminosidad”.

Ambas palabras se refieren al regreso del Señor, pero la diferencia estriba en que PARUSÍA va orientado a una manifestación en “privada” y EPIFANÍA a una “manifestación pública”. Tomando como ejemplo a una pareja de enamorados, Parusía sería los encuentros de ellos en privado para decirse lo mucho que se aman, mientras que Epifanía sería el encuentro público de ellos, como el “encuentro” en la ceremonia de bodas.

En 1ª Tesalonicenses 4:15-17, el apóstol Pablo usa “Parusía” para referirse al momento de la presencia de Jesucristo en las nubes, para desde allí, llamar, arrebatar a los suyos y transformarlos, como lo dice en 1 Corintios 15:51-58. Por supuesto, como es una venida “secreta”, nadie del mundo se dará cuenta que, ciertos “locos”, ya no están, posiblemente varios días después notarán que algunas personas desaparecieron.. Algunas citas donde se utiliza Parusía son: 1ª Tes. 2.19, Santiago 5:8, etc.

Mientras que la palabra “Epifanía” es utilizada para dar el sentido de una “manifestación visible, brillante” del Señor. Es decir la segunda venida del Rey de Reyes a la Tierra. Por Ejemplo, en 2ª Timoteo 4:8 dice:

“Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su VENIDA”.

Cuando analizamos el pasaje completo (versos del 1 al 8), observamos que Pablo se está refiriendo, no a la parusía, sino a la manifestación pública de Jesucristo ya como Rey, el verso 1 dice “… en la manifestación de Su reino”. Es aquí donde todo ojo le verá, todo mundo le verá, tanto el pueblo de Dios como los pecadores del mundo le verán descender desde el cielo. Aquí Jesucristo viene a instalar Su Reino. El reino que Dios el Padre le prometió a la descendencia de David (Sal. 2:6-12, Sal. 110, Miq.5:2, Sal. 89:3-4,26-29, Sal. 45:6-7, etc.).

Debido a la confusión doctrinal (en cuanto a la venida del Señor y la Resurrección de los muertos en Cristo) que ya imperaba en los tiempos de Pablo, Pablo le decía a la iglesia que no creyeran en tales enseñanzas (2ª Tim. 2:16-19), sino más bien, que creyeran en el fundamento de Dios que permanece, lo que está escrito en Su Palabra (Verso 19). De igual manera, en 2ª Tes. 2:1-2 (Ver. Américas) nos dice Pablo: “Pero con respecto a la venida (Parusía) de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no seáis sacudidos fácilmente en vuestro modo de pensar, ni os alarmeis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día del Señor ha llegado. Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición”. Este pasaje generalmente se aplica a los días previos del Anticristo y al período de la Tribulación, pero ¿acaso no hay apostasía, pecado e hijos de perdición en las iglesias de hoy? Es decir, no todos los que asisten a una iglesia son salvos, también hay inicuos. Lo interesante es que Pablo aquí, aplica el término “Parusía” respecto a la venida del Señor, y no “Epifanía”.

Creo profundamente que estamos viviendo los “Tiempos Finales”, y muchos negarán la existencia del “arrebatamiento de la Iglesia”, y predicarán otras cosas, alejadas de la sana doctrina. Posiblemente tendrán muchos seguidores, pero a pesar de ello, crea o no el pueblo de Dios sobre este tema, el Señor viene por los suyos, y desde ya el Espíritu Santo está preparando a los que experimentarán el arrebatamiento de la “iglesia-novia” para su encuentro “secreto” con nuestro Señor Jesucristo.

La gran mayoría del pueblo de Dios (iglesia-salvos) espera la segunda venida del Señor a la Tierra (Epifanía), y no sólo ellos lo verán, también todo el mundo, pues será el regreso visible del Señor a vencer a sus enemigos e instalar Su Reino. Sin embargo, hay un pequeño grupo (iglesia-novia) que espera la venida secreta de nuestro Señor (Parusía), para ser transformados y más adelante (después de la Tribulación), regresar “con Él” para instalar el reino de nuestro Señor Jesucristo.

6. Nadie conoce el día ni la hora. Mt. 24: 36-42 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Las Escrituras nos dicen acerca del tiempo de la venida de Cristo, lo suficiente para sustentar nuestra fe, pero no nuestra curiosidad. Estas palabras dichas por Jesús mismo, deberían ser suficientes para hacer callar a los que están ansiosos de decirnos el año, mes y día exactos en que Cristo ha de venir. Ese día está oculto en los designios de Dios. El mismo Jesús, en su estado de humillación no mostró curiosidad para penetrar en detalles de este acontecimiento. Nosotros no debemos querer saber más de lo que Jesús enseñó a sus discípulos. La revelación que Jesús hizo a Juan parece enseñar, que aquel día que por un tiempo Jesús había ignorado, es conocido por Él en su estado de exaltación. Sin embargo, no debemos olvidar que si no podemos saber el día ni la hora, podemos saber cuán cercano está ese día.

Loida González Cape Coral, FL Enero 14/ 2018

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