• Loida Gonzalez

Los dones espirituales en el cuerpo de Cristo 1 Corintios 12


INTRODUCCION:

Los capítulos 12 al 14 de 1 a los Corintios tratan acerca de los dones del Espíritu Santo. Se habían dado casos de abuso de los dones en sus reuniones, creando desordenes y confusión. Pablo escribe para corregir estos abusos. Algunos creyentes habían recibido el don de lenguas, pero en vez de usarlo para exaltar a Dios y edificar a otros creyentes lo empleaban para exhibirse. Ellos se levantaban en las reuniones y comenzaban a hablar lenguas que nadie comprendía, esperando que algunos quedasen impresionados con sus habilidades. Otros, exaltaban también los dones de milagros por encima de los otros, pretendiendo una espiritualidad superior. En unos y otros se hacían notar sentimientos de orgullo y en otros la envidia, inferioridad y resentimiento. Nada de esto podía edificar al cuerpo de Cristo. Es por ello que Pablo corrige esas actitudes erróneas en el ejercicio de los dones, especialmente las lenguas y la profecía.

I. NO QUIERO QUE IGNOREIS. 1 Corintios 12: 1-3.

V. 1 Pablo entra directamente en el tema, pues no quiere que ellos estén en ignorancia de las cosas espirituales. Literalmente en el texto griego dice: “Ahora, tocante a “espirituales”, (neumatikon) hermanos, no quiero que seáis ignorantes”. Con esta palabra puede referirse a personas espirituales a cosas espirituales. La mayor parte de las versiones añaden la palabra dones para clarificar el sentido de la frase. Sin embargo el siguiente versículo sugiere que tal vez Pablo estuviese pensando no solo acerca de las manifestaciones del Espíritu Santo, sino también de los malos espíritus. Antes de la conversión, los corintios habían sido idolatras y esclavizados por espíritus malignos, por lo cual vivían en temor a las manifestaciones de ese mundo espiritual y a pronunciamientos inspirados por dichos espíritus malignos.

V. 2 “Cuando erais gentiles”…Pablo les nombra de esa manera porque los gentiles eran tenidos por barbaros o ignorantes. Debido a su ignorancia se dejaban cautivar o extraviar y eran entonces conducidos a los ídolos. Así eran ellos antes de conocer a Cristo. Pablo considera aquí, que hay fuerzas demoniacas detrás de estos, (los ídolos) lo cual podría llevarlos a presenciar manifestaciones diabólicas. Los creyentes que antes de convertirse practicaban la idolatría narran como en esas prácticas los participantes caían en éxtasis y perdían el control de sí mismos. Así sucedía con los corintios, por lo cual Pablo quería ensenarles acerca de este tema, para que ellos notaran las abismales diferencias en cuanto a las cosas espirituales que habían tenido antes y después de su conversión al cristianismo.

V. 3 En este versículo destaca que el verdadero convertido que habla dirigido por el Espíritu Santo, proclama el Señorío de Cristo, nunca llamara anatema a Jesús. Nunca hará nada que deshonre al Señor.

II. DIVERSIDAD DE DONES, MINISTERIOS Y OPERACIONES, EN LAS CUALES OPERAN EL ESPIRITU SANTO, EL SENOR Y DIOS EL PADRE. VV. 4-7. Los dones espirituales son habilidades dadas por el Espíritu Santo a los creyentes para la edificación de la iglesia y para alcanzar los grandes propósitos de Dios en el mundo. Las Escrituras enfatizan que estas dádivas o dones deben manifestarse bajo el control del Espíritu Santo, para la edificación de la iglesia. 1 Co. 12: 7; 13: 1-13. La enseñanza sobre los dones espirituales no ocurre como un tópico aislado, sino siempre relacionado con asuntos vitales de la iglesia.

1 Co. 12: 4-6. En estos versículos Pablo destaca que aunque hay una variedad de dones en la iglesia de Cristo, hay una unidad básica triple involucrando a las tres personas de la deidad. Primero dice que hay diversidad de dones, (los corintios estaban actuando como si solo hubiese un don: el de lenguas). Cuando usa la frase diversidad de dones, Karismata, se refiere a los dones de la gracia de Dios y está haciendo notar que son variados, diferentes en propósito, y los otorga el Espíritu Santo. En el v. 5 observa que hay diversidad de ministerios o servicios en la iglesia, dados por el Señor. No todos tenemos la misma tarea, pero lo que tenemos en común es que todo lo hacemos para el Señor y con vistas a servir a otros, no a nosotros mismos, buscando nuestra propia gloria. En el v. 6 notamos que hay diversidad de operaciones o actividades, y es el Padre el que otorga el poder al creyente para ejercitar el don. A pesar de que el pueblo recibe diferentes dones de Dios, El y su obra están unidos y es Él quien hace todas las cosas, para provecho de los creyentes. Hoy día vemos desordenes tales como personas que pretenden impartir algún don especifico a diferentes personas. Esto es un error. Es Dios quien soberanamente reparte los dones a su iglesia.

III. ALGUNOS DE LOS DONES DEL ESPIRITU. 1 Co. 12: 8 – 11. “Porque a este es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia, según el mismo Espíritu; a otro fe por el mismo Espíritu y a otro dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros, a otro, profecía, a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo cada uno en particular como él quiere”. Sabiduría, palabra de ciencia, fe, dones de sanidades, de hacer milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversos géneros de lenguas e interpretación de lenguas, son dados por Dios para mantener la unidad, para el provecho común de todo el cuerpo. No fueron dados para exhibirlos, sino para ayudar a otros. Esta lista de dones no es única, en Ro. 12: 6 al 8 leemos: “De manera que teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe, o si de servicio, en servir, o el que ensena, en la enseñanza, el que exhorta, en la exhortación, el que reparte, con liberalidad, el que preside, con solicitud, el que hace misericordia, con alegría”. En estos versículos se enfatiza el orden y la contribución personal que lleva al amor fraternal. En Efesios 4 : 7, 8 y 11 al 13 se enfoca en la unidad y en la mutua colaboración que lleva a la madurez espiritual. En Efesios 4: 7, 8 leemos: “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevo cautiva la cautividad y dio dones a los hombres..V. 11, 12, 13 “Y El mismo, constituyo a unos apóstoles, a otros profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y maestros. A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. Hasta que lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. En 1 Pedro 4: 10-11 se hace un llamado a la sobriedad y al amor ferviente que glorifique a Dios. Veamos: “Cada uno, según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo, sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Los dones espirituales, esas capacidades extraordinarias para el servicio a Dios, son generalmente agrupadas en categorías, para su estudio, lo cual haremos en breve. Resumiendo este punto expresamos que Dios obra en los creyentes para beneficio del cuerpo entero, no solo para el cristiano individual. El cristiano es solo un vehículo por el cual Dios obra, para la edificación y unidad de todo el cuerpo. Ej “ a este… a otro…”.

IV. NECESARIA UNIDAD EN EL CUERPO DE CRISTO. 1 Co. 12: 12 al 22. El cuerpo humano es un hermoso ejemplo de unidad en la diversidad. Explica, que de la misma manera que en el cuerpo existen muchos miembros, pero forman una unidad, un todo, en el momento de la conversión fuimos bautizados por el Espíritu en un Cuerpo, la Iglesia, de toda tribu, pueblo, lengua y nación, sin diferencias sociales, culturales, económicas: “A todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. V. 13. Esto puede significar que el Espíritu Santo es el elemento en que fuimos bautizados para formar parte del Cuerpo de Cristo, de la misma forma en que el elemento agua es en el que fuimos sumergidos en el bautismo del creyente. O bien puede significar que es el Espíritu el agente que bautiza. Cristo, exaltado y ascendido, cabeza del Cuerpo es quien establece en el Cuerpo a los nuevos miembros, en la esfera del Espíritu Santo quien los guía, ensena, cuida y capacita. Este pasaje también nos dice que nadie en el Cuerpo tiene más importancia que otro. Todos somos iguales ante El. Comparando la importancia de ver como un todo la armonía del cuerpo humano, este pasaje expresa la imposibilidad de que algún miembro pueda prescindir o menospreciar al otro. Los versículos 23 al 25 señalan que en el Cuerpo hay miembros cuya labor es más o menos notable, unos participan más, otros menos, otros realizan una labor tan importante como anónima, y son imprescindibles. Pero Dios nos ha dado la capacidad de poder relacionarnos, amarlos, y darnos cuenta que al fin y al cabo somos interdependientes y necesarios, por lo cual, los miembros del Cuerpo sufren si un miembro falta, está enfermo o adolorido, o también en momentos de alegría y gran gozo, todos deben gozarse.

V. PABLO REAFIRMA DE NUEVO LA DIVERSIDAD EN EL OTORGAMIENTO DE LOS DONES. 1 Co. 12: 28 – 31. Nuevamente Pablo nos da una lista de dones. Ninguna de estas debe ser considerada completa. Primero nombra a los apóstoles, aquellos hombres que fueron comisionados por el Señor como sus mensajeros. Estuvieron con Él durante su ministerio terrenal. Hch. 1: 21-22. Le vieron después de su resurrección, con excepción de Judas, que le traiciono. Hch. 1: 2, 3 y 22. Aparte de los doce hubo otros que también fueron considerados apóstoles, el más notable fue Pablo. También Bernabé. Hch. 14: 4, 14. Jacobo, el hermano del Señor. Ga. 1: 19. Silas y Timoteo, 1 Tes. 1: 1; 2: 6. Junto con los profetas del Nuevo Testamento, los apóstoles pusieron el fundamento de la iglesia en lo que ensenaron acerca de Jesucristo. Ef. 2: 20. En el sentido estricto de la Palabra no tenemos más apóstoles. En un sentido amplio, seguimos teniendo mensajeros y plantadores de iglesias que Dios envía. Al llamarlos misioneros en lugar de apóstoles, evitamos crear la impresión de que tienen autoridad y el poder extraordinario de los primeros apóstoles.

Los profetas eran portavoces de Dios. Hombres que proclamaban las mismas palabras de Dios, en la época anterior a que fuese dada y completada su palabra escrita. Los pastores y maestros son los que toman la palabra de Dios y la explican a las personas para hacerlas comprensibles. El v. 29 presenta una serie de preguntas cuya respuesta es NO. Por ello cualquier sugerencia expresada o implicada de que todos deberían tener el don de lenguas es contraria a la palabra de Dios y ajena al concepto de Cuerpo, con sus muchos y diferentes miembros, cada uno de ellos con su propia función. Termina este hermoso capitulo extendiendo la invitación a conocer un camino aun más excelente: el amor.

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